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La isla de Pangkor ofrece historia y ocio a partes iguales

La isla de Pangkor, situada a pocos kilómetros de la costa oeste de Malasia, no solo brinda a sus invitados la oportunidad de ser testigos de uno de los patrimonios naturales y paisajísticos más espectaculares de la zona, sino también la de explorar la cultura e identidad del país asiático en todo su esplendor y evitando de alguna forma las tediosas aglomeraciones de otros destinos de la región mucho más concurridos.

Pangkor toma su nombre de un antiguo vocablo de la lengua tailandesa, 'Pang Ko', que significa literalmente 'isla bella' y que define a la perfección el atractivo que presenta este destino entre turistas y malasios por igual. Como suelen asegurar sus vecinos, la presencia de extranjeros en sus costas es mínimo en comparación con la de sus propios nacionales, por lo que además del turismo, la isla basa su economía en una fuerte industria pesquera.

Uno de los principales atractivos de la paradisíaca ínsula es, como ya se ha apuntado anteriormente, la amplia variedad de parajes en los que relajarse, respirar aire puro y recuperar la conexión con la naturaleza. Además de unas envidiables playas separadas del interior por alargadas líneas de palmeras, Pangkor cuenta con varias zonas de montaña que resultan ideales para hacer senderismo y que suelen llevar a los más experimentados a alcanzar la cima de un pico que está a 1216 metros de altitud.

Como si de una nueva entrega de 'Piratas del Caribe' se tratara, sus visitantes podrán revivir a través de un sinfín de actividades tan lúdicas como educativas el turbulento y trepidante pasado de la isla, que en los siglos XVII y XVIII constituía una una parada obligada en las interminables rutas navales de corsarios, mercaderes y maleantes de todo tipo.

Fueron los holandeses quienes conquistaron Pangkor alrededor del año 1600 y construyeron algunos de sus edificios más representativos, como la imponente fortaleza de Kota Belanda -a escasos kilómetros de la localidad de Teluk Gedung- que se mantiene prácticamente intacta desde esos años y, por tanto, permite bucear a fondo en la historia colonial del lugar.

Para finalizar, es imprescindible recomendar uno de los monumentos más misteriosos y llamativos de la isla, la llamada 'Roca del Tigre'. Situada en medio de una importante zona minera explotada por los invasores holandeses, contiene una bonita historia -tallada en su superficie- sobre la improbable amistad forjada entre un niño y uno de estos temidos felinos.

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