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El robot mascota no suelta pelo, pero sí hay que darle de comer

Los últimos avances en el campo de los robots domésticos se han encaminado menos en crear herramientas capaces de ayudarnos en las tareas de nuestro día a día y más en fabricar máquinas capaces de relacionarse de la forma más realista posible con los seres humanos.

Siguiendo los pasos de la startup japonesa Groove X, que hace unas semanas presentaba su androide 'Lovot' prometiendo que podría enseñar a amar, la compañía Zoetic acaba de presentar un nuevo modelo bautizado como Kiki que promete convertirse en el mejor acompañante de las personas mayores, en especial aquellas que viven solas.

Kiki ha sido construido intentando darle el aspecto más adorable posible, con unas orejas picudas y una pantalla en la que proyecta unos ojos gigantescos al más puro estilo anime.

La cámara instalada en su nariz le permite recordar el rostro de los individuos con los que interactúa y seguirles con la mirada cuando salen de su campo de visión, además de identificar si están tristes o desanimados. Su reacción entonces será empezar a cantar y bailar, aunque se pueden modificar sus ajustes para que coincidan con los gustos de su dueño. Al igual que cualquier otra mascota, Kiki debe ser alimentada, pero en su caso basta con acercar una serie de artículos a su pantalla táctil.

Por el momento este último invento sigue buscando distribuidor para salir al mercado por un precio que aún no se ha concretado.

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