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Expertos en inteligencia artificial critican la última propuesta sobre el 'estatus personal' de los robots

Un grupo de 150 expertos procedentes del ámbito de la inteligencia artificial, pero también del comercio electrónico, del derecho humanitario, la informática y las finanzas, han firmado un manifiesto para escenificar públicamente su oposición frontal a las últimas propuestas legislativas que han surgido desde el Parlamento Europeo con el objetivo de empezar a definir ya el perfil legal de los robots y demás autómatas.

Una de esas proposiciones no de ley que han estado debatiéndose en el seno de la Eurocámara -y que en principio ha contado con un apoyo mayoritario de los diputados- sugería que el futuro estatus de los androides y de otros dispositivos inteligentes debería ser similar al de los seres humanos; esto es, considerarles sujetos de derecho con una serie de obligaciones y derechos propios.

Los firmantes de la citada carta no han tardado en rechazar de forma tajante estos planes argumentando que, al menos de momento, intentar equiparar máquinas con seres humanos como si de especies semejantes se trataran va contra el sentido común y, sobre todo, contra las bases sobre las que se asienta el llamado Derecho Natural.

"Un estatus legal para los robots no puede derivarse del Derecho Natural, el que estable los derechos fundamentales y básicos de un ser humano, porque en caso contrario estaríamos hablando de que las máquinas cuentan con derechos humanos, como el derecho a la dignidad, el derecho a su integridad física y moral, así como el derecho a una remuneración justa. Esto entraría en contradicción con cualquier previsión en materia de derechos humanos", reza un extracto del manifiesto.

Por si eso no fuera suficiente, este heterogéneo grupo de académicos y profesionales de prestigio también ha alertado de los riesgos prácticos y económicos que entrañaría la concesión oficial de un conjunto de derechos y deberes para los robots, los cuales no poseen -independientemente de su grado de desarrollo o de lo sofisticado de sus mecanismos- conciencia sobre sí mismos o la posibilidad de redimirse ante posibles fallos.

"El estatus legal de un robot tampoco puede basarse en el referente a entidades y colectivos [empresas, asociaciones e incluso organismos del estado], ya que ello implicaría la presencia de personas físicas que las representan y responden de sus actos, lo cual no es el caso de los autómatas. Si se les conceden deberes y obligaciones de carácter individual, ello desembocaría en una situación de impunidad para quienes deberían responsabilizarse de posibles negligencias o delitos".

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