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¿Te jugarías la vida por una taza de té?

Los viajeros que visitan China cuentan con una gran selección de casas de té que visitar, pero para los amantes de las emociones fuertes la opción más atractiva es sin duda la que se esconde en uno de los cinco picos del Monte Hua o Huá Shan.

En realidad, se trata de un templo regentado por monjes budistas y taoístas que han comenzado a ofrecer tazas de té a los visitantes que se acercan a su refugio, ubicado en una de las cimas más meridionales a la que se accede por la que es sin duda una de las rutas más peligrosas del mundo.

El camino comienza en las llamadas 'Escaleras celestiales' talladas directamente en la piedra de la montaña y tan empinadas que resulta más apropiado utilizar el término 'trepar' para referirse a la subida, cuyo final no se alcanza a divisar a simple vista. Aquellos cuyas piernas resistan este desafío, llegaran a un valle en el que podrán tomar un teleférico que les dejará en la base del pico.

A partir de ahí es cuando comienza el tramo más complicado de todos, en el que el camino se convierte en una serie de tablones de madera muy estrechos unidos los unos a los otros y clavados a su vez a la pared del precipicio para formar una especie de pasarela por la que poco a poco se va ascendiendo hasta la cima de la montaña. Más allá del equipo de seguridad que pueda llevar consigo cada excursionista, las únicas ayudas que hay son una serie de cadenas a las que agarrarse para evitar una caída mortal. Por otra parte, solo hay espacio para una persona, por lo que si te cruzas con alguien la única opción es retroceder.

En un tramo concreto, los tablones desaparecen y únicamente hay una serie de huecos en la piedra que utilizar como asidero para continuar avanzando hasta que recomience la pasarela.

Un último tramo de escaleras lleva hasta las puertas del templo al que, por sorprendente que parezca, cada año acuden miles de personas.

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