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Llegan los robots a los supermercados para comprobar el número de existencias

La cadena de supermercados estadounidense Schnucks ha incorporado en su plantilla un grupo de robots programados para comprobar el número de existencias de los productos que vende. Por ahora, el androide de nombre Tally será utilizado a modo de prueba en el establecimiento que la compañía posee en la localidad de Richmond Heights (Misuri), aunque el vicepresidente Dave Steck no ha descartado establecer el mismo sistema en otras tiendas tan pronto como puedan evaluar el grado de efectividad de tan original invento.

En concreto, el autómata está diseñado para que pueda alertar a los otros trabajadores cuando uno de los artículos esté bajo en stock, se hayan acabado por completo las existencias, un producto esté en el estante incorrecto o se haya producido un error la hora de marcar el precio.

De este modo, los empleados podrán enmendar inmediatamente el fallo y evitar así potenciales quejas o reclamaciones por parte de los consumidores.

En este sentido, la llegada de estos robots pretende eliminar definitivamente todas aquellas equivocaciones que son inherentes a la actividad humana. Al mismo tiempo, se trata de una clara apuesta para que los empleados de carne y hueso pueda dar prioridad a la atención al cliente, una familiaridad que por otro lado nunca podría ser proporcionada con máquinas inteligentes.

"El objetivo de Tally es crear un mecanismo de retroalimentación. A pesar de que muchos minoristas tienen una buena cadena de suministro y un sistema que recoge aquello que han vendido, lo que se les presenta como un auténtico reto es saber lo que hay realmente en las estanterías. Es fácil entender que cuanta más información de calidad exista en este aspecto, mejor le irá a cualquier cadena", aseguró Brag Bogolea, director ejecutivo de Simbe, la empresa estadounidense responsable del robot Tally.

Siendo conscientes del choque inicial que puede suponer para muchos clientes ver a una máquina de estas características por los pasillos del supermercado, el diseño de dichos robots incluye una pantalla digital con dos puntos negros que le darían una apariencia algo más humana. Por otro lado, el androide mide poco menos de un metro, pero su brazo mecánico puede extenderse unos centímetros más para llegar a los estantes más altos.

Las críticas a la decisión de Schnucks por parte de sindicatos y otros colectivos no se han hecho esperar, sobre todo porque la incorporación del robot podría dar como resultado que, de los 3.5 millones de trabajadores que tiene contratados actualmente la empresa, unos 1000 -que cobran el salario mínimo- se queden sin trabajo.

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