Declaró a la revista Boxing News: “Si no tuviera hijos, pelearía hasta el cansancio. Tengo que pensar en otras personas. No puedo ser egoísta. Ahora mismo no estoy haciendo nada. Estoy buscando trabajo. Nunca he tenido un empleo. Boxeaba y trabajaba por mi cuenta. He estado un poco malcriado. No quiero salir de casa a las ocho y volver a las cinco. Soy un poco solitario”.
“No me gusta estar mucho tiempo fuera de casa. Ahora mismo quiero volver a boxear, pero cuando recuerdo cómo me sentí en mi última pelea, sé que no es buena idea”, agregó.
Sam se retiró tras una derrota por nocaut técnico en el décimo asalto ante Conah Walker, y aunque no fue tan agotador como algunas de sus peleas anteriores, supo en ese momento que no quería volver al ring.
Recordó: “La pelea no fue tan agotadora. No fue tan dura como algunas de mis peleas anteriores. No es que me estuvieran acribillando a golpes. Fue cómo me sentía entre asaltos. Estaba sentado allí pensando: ‘No puedo hacer esto otra vez’. No tenía ninguna razón para pensar eso a menos que no quisiera estar allí”.