Aunque Bungie no reveló cuántos empleados se verían afectados, varios informes sugieren que entre el 40 y el 55 por ciento del estudio podría verse afectado, lo que podría suponer varios cientos de despidos.
El estudio declaró: “Con gran pesar, anunciamos una reducción de plantilla como parte de nuestra reorganización. Como líderes de Bungie, tanto actuales como anteriores, reconocemos que Destiny 2 no cumplió con las expectativas en los últimos años. Tras la última actualización de contenido de Destiny 2, y con nuestros proyectos futuros aún en fase inicial, lamentablemente no podíamos seguir operando con nuestra estructura anterior."
El estudio añadió: "Sabemos que esta decisión tiene un profundo impacto en las personas afectadas, sus familias, amigos y compañeros de equipo”.
Bungie anunció que compartirá más detalles sobre sus planes futuros más adelante, pero recalcó que "hoy no es ese día".
Los despidos se suman a varias rondas de recortes de personal desde que Sony completó la adquisición de Bungie por 3.600 millones de dólares en 2022. Durante ese tiempo, el estudio ha tenido dificultades para desarrollar nuevos proyectos más allá de Marathon, su juego de disparos de extracción PvPvE.
Según informes, muchos desarrolladores que habían trabajado en Destiny 2 ya habían sido reasignados a Marathon, mientras que otros se quedaron con poco trabajo tras el lanzamiento de la última expansión del juego y las actualizaciones de contenido finales.
Comunicaciones internas reportadas por varios medios también sugieren que algunos empleados apoyan a Bungie a través de Sony Interactive Entertainment se ha visto afectada.
El futuro del estudio parece depender en gran medida del nuevo juego de disparos en primera persona Marathon, que, según se informa, ha tenido un rendimiento inferior al esperado desde su lanzamiento, a pesar de las actualizaciones constantes y los esfuerzos por atraer nuevos jugadores, incluyendo la introducción de un modo PvE dedicado.
Más allá de Marathon, Bungie solo ha confirmado que varios proyectos nuevos se encuentran en fase inicial de desarrollo, sin que ninguno haya recibido aún luz verde.
Los últimos recortes marcan uno de los periodos más difíciles en la historia de Bungie y plantean nuevas dudas sobre el futuro a largo plazo de uno de los estudios más aclamados de la industria de los videojuegos, creador de Halo y Destiny.