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El gobierno chino trata de contener el flujo de comentarios negativos sobre el coronavirus

A estas alturas y dada la naturaleza poco democrática del régimen que desde hace más de cincuenta años ha regido los destinos de la segunda potencia mundial, no debería resultar demasiado sorprendente que al gobierno chino se le haya empezado a acusar estos días de monitorizar de forma exhaustiva -y en determinados casos de aplicar el consiguiente correctivo- aquellos mensajes que, sobre la crisis del coronavirus, han venido publicando sus ciudadanos en las redes sociales.

El ejecutivo presidido por el poderoso Xi Jinping controlaría de forma férrea las informaciones, comentarios y opiniones emitidos por los internautas del país a fin de detectar posibles desviaciones de la versión oficial que, sobre el estado de la situación, han venido ofreciendo sus diversos instrumentos de propaganda. Según Vice, buena parte de ellos han sido ya censurados y eliminados en aplicaciones tan populares como 'WeChat'.

Como se desprende del último artículo publicado por el citado medio, los 'espías' gubernamentales se habrían centrado últimamente en los mensajes compartidos, no tanto por asociaciones o colectivos médicos, sino más bien por usuarios normales y corrientes de la red social Twitter: una estrategia que estaría especialmente concebida para evitar la difusión de críticas y reproches entre los sectores más desfavorecidos de la población, tradicionalmente predispuestos a confiar en los servicios estatales de información.

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