La UE señaló que las prácticas de Google limitaron la elección de los consumidores y otorgaron ventajas injustas a sus servicios.
La sanción se dividió en dos partes: 460 millones de euros por promover sus servicios de vuelos y hoteles en los resultados de búsqueda, y 430 millones de euros por reglas de Play Store que habrían bloqueado a los usuarios de ver ofertas más baratas fuera del ecosistema de Google.
Google criticó la decisión, alegando que el cumplimiento dañará servicios usados por millones de europeos.
Kent Walker, presidente de asuntos globales de la compañía, dijo: “Para cumplir, debemos eliminar funciones de búsqueda en tiempo real que los europeos aman —como precios instantáneos y disponibilidad directa de hoteles, vuelos y restaurantes— y desmantelar protecciones de seguridad en Google Play. Esto no es competencia justa”.
La Comisión Europea rechazó esos argumentos, afirmando que las medidas son necesarias para evitar que plataformas dominantes perjudiquen a competidores.
La jefa de competencia de la UE, Teresa Ribera, añadió: “Los mejores productos deben triunfar porque son mejores, no porque pertenezcan a la empresa que maneja el buscador”.
La comisionada tecnológica Henna Virkkunen reforzó el llamado a un terreno de juego equitativo, subrayando que la innovación debe florecer.
Analistas señalaron que el momento de la decisión refleja cautela en las relaciones UE-EE.UU. Zach Meyers, director de investigación del Centre on Regulation in Europe, comentó a la BBC: “Los retrasos en la decisión probablemente se debieron al deseo de no afectar las negociaciones comerciales transatlánticas. Pero con la imprevisibilidad de la política estadounidense, la Comisión concluyó que la credibilidad regulatoria importaba más que la diplomacia”.
Google tiene ahora 60 días para cumplir con las regulaciones de la DMA o impugnar la multa en tribunales.
El fallo marca la primera gran aplicación de la DMA, que busca limitar el poder de las mayores tecnológicas y evitar que usen su dominio de plataforma para sofocar la competencia.
La acción se suma a un historial de multas de la UE contra Google por cuestiones de competencia, con la Comisión mostrando su disposición a seguir responsabilizando al gigante tecnológico en Europa.