El ex futbolista de 49 años jugaba en el Liverpool cuando fue llamado a representar a su país en 2001, pero tal era el alto nivel de los centrocampistas en aquel entonces, que no pensó que llegaría a pisar el terreno de juego cuando finalmente debutó como suplente en un empate 1-1 contra Suecia en un amistoso.
Declaró a la revista FourFourTwo: “Mi debut con Inglaterra fue la recompensa a los años de esfuerzo que dediqué a ser futbolista. Jugamos contra Suecia en Old Trafford y entré desde el banquillo”.
“Mi familia estaba allí e hice cosas realmente buenas: tomé el balón y marqué la diferencia.
Siempre había soñado con jugar para mi país, pero había tantos buenos jugadores a mi alrededor —David Beckham, Paul Scholes, Frank Lampard, Steve Gerrard y Owen Hargreaves— que no creía que pudiera lograrlo. Incluso cuando estaba en la convocatoria, era agradable, pero pensaba: ‘¿Voy a jugar?’. No me lo creí hasta que pisé el césped”, agregó.
En cuanto a su club, uno de los partidos favoritos de Danny fue la victoria del Liverpool por 5-4 sobre el Alavés en la final de la Copa de la UEFA de 2001.
Comentó: “El último partido del triplete de tres copas, después de ganar la Copa de la Liga y la FA Cup. Un partido increíble que ganamos con un gol de oro; fue como jugar en casa porque había muchísimos aficionados del Liverpool en Dortmund. Íbamos ganando 3-1, bajamos la intensidad y nos fuimos a la prórroga, pero nunca sentí que fuéramos a perder”.
“Cuando entró el gol de la victoria, pensé: ‘¿Hemos ganado? ¿Es gol de oro?’ Fue increíble cantar ‘You’ll Never Walk Alone’ con la afición, y hacerlo con el equipo del que siempre he sido hincha. Pero no pudimos celebrarlo cómo es debido, ya que nuestro último partido de liga era unos días después”.