El gigante tecnológico ha enviado correos a los usuarios afectados para informarles que los dispositivos lanzados en 2012 o antes dejarán de recibir actualizaciones a partir del 20 de mayo.
Esto significa que los propietarios de modelos antiguos de Kindle —como el Kindle Touch y algunas tabletas Kindle Fire— ya no podrán descargar nuevos libros electrónicos.
Amazon señaló que ha brindado soporte a estos dispositivos durante años y que a los usuarios activos se les han ofrecido descuentos para ayudarles a “hacer la transición a dispositivos más nuevos”, aunque algunos han criticado a la compañía por dejar “obsoletos” alrededor de dos millones de equipos.
Un usuario escribió en la red social X: “Tengo un Kindle Touch desde 2013, funciona perfecto, compré un libro hace unos meses y de repente ya es obsoleto”.
Los modelos de Kindle afectados son: Kindle de 1ª generación (2007), Kindle DX y DX Graphite (2009 y 2010), Kindle Keyboard (2010), Kindle 4 (2011), Kindle Touch (2011), Kindle 5 (2012) y Kindle Paperwhite de 1ª generación (2012).
En cuanto a las tabletas Fire, los modelos impactados son: Kindle Fire de 1ª generación (2011), Kindle Fire de 2ª generación (2012), Kindle Fire HD 7 (2012) y Kindle Fire HD 8.9 (2012).
Un portavoz de Amazon declaró: “A partir del 20 de mayo de 2026, los clientes que usen dispositivos Kindle y Kindle Fire lanzados en 2012 o antes ya no podrán comprar, pedir prestado ni descargar contenido nuevo a través de la tienda Kindle.
“Estos modelos han tenido soporte durante al menos 14 años —algunos hasta 18 años—, pero la tecnología ha avanzado mucho en ese tiempo y estos dispositivos ya no serán compatibles en el futuro”.
Los usuarios aún podrán leer los libros electrónicos que ya hayan descargado, y sus cuentas y bibliotecas Kindle seguirán siendo accesibles desde las aplicaciones móviles y de escritorio.
Amazon también advirtió que realizar un restablecimiento de fábrica en los dispositivos afectados los dejará inutilizables.
El analista de la industria tecnológica Paolo Pescatore reconoce que la decisión de Amazon puede frustrar a los usuarios, pero considera que es “comprensible desde una perspectiva de seguridad y soporte”.
En declaraciones a la BBC, explicó: “El reto es que estos dispositivos fueron diseñados para otra época y no están preparados para ejecutar servicios y funciones más modernos, que requieren más datos”.