La demanda alegaba que varias grandes corporaciones, entre ellas Unilever, Mars y Orsted, junto con la Federación Mundial de Anunciantes, habÃan conspirado para orquestar un boicot ilegal a la plataforma.
X Corp afirmaba que las acciones del grupo la privaron de miles de millones de dólares en ingresos publicitarios, argumentando que su conducta violaba las leyes antimonopolio estadounidenses diseñadas para garantizar la competencia leal.
En su fallo, la jueza de distrito estadounidense Jany Boyle rechazó dichas alegaciones.
Declaró:
'La naturaleza misma de la supuesta conspiración no constituye una demanda antimonopolio, por lo que el tribunal no tiene reparos en desestimarla con carácter definitivo'.
La jueza añadió en una declaración escrita que la Alianza Global para Medios Responsables, una iniciativa vinculada a la Federación Mundial de Anunciantes, 'no compró espacio publicitario a X para venderlo a anunciantes ni, en tal acuerdo, le indicó a X que no vendiera directamente a los clientes de Garm'.
La demanda se centraba en las alegaciones de que las empresas habÃan reducido o retirado colectivamente la publicidad de la plataforma después de que Musk introdujera cambios drásticos, incluyendo la reactivación de cuentas previamente bloqueadas y la flexibilización de las polÃticas de moderación de contenido.
Según se informó, al cabo de un año de la adquisición, los ingresos publicitarios de X se habÃan reducido a menos de la mitad, lo que llevó a la empresa a emprender acciones legales.
Cuando se presentó la demanda, Musk declaró:
'Intentamos ser amables durante dos años y solo recibimos palabras vacÃas. Ahora, es la guerra'.
Los demandados en el caso,, incluyendo a CVS, negaron cualquier acción coordinada y argumentaron que actuaron de forma independiente al tomar decisiones sobre la asignación de presupuestos publicitarios.
En los documentos presentados ante el tribunal, sostuvieron que X Corp no habÃa aportado pruebas suficientes de una conspiración ni habÃa demostrado que la conducta alegada infringiera las normas antimonopolio.
El fallo del juez Boyle dio la razón a los demandados, concluyendo que la estructura del supuesto boicot no cumplÃa con los requisitos necesarios para establecer una infracción antimonopolio.
La sentencia da por concluido el caso, desestimándolo con carácter definitivo e impidiendo que se vuelva a presentar en la misma forma.
Esto se produce tras el continuo escrutinio del modelo de negocio y las relaciones publicitarias de X desde la adquisición por parte de Musk, mientras la empresa busca estabilizar sus ingresos en medio de cambios en las polÃticas y preocupaciones de los anunciantes.