Según la directora de inteligencia nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, el Reino Unido acordó abandonar su política de datos de 'puertas traseras' para el gigante tecnológico de Cupertino, que obligó a Apple a debilitar el cifrado de sus dispositivos en el país para cumplir con las leyes de protección al usuario.
Gabbard declaró en X (anteriormente Twitter):
'Durante los últimos meses, he estado trabajando estrechamente con nuestros socios en el Reino Unido, junto con @POTUS y @VP, para garantizar que los datos privados de los estadounidenses se mantengan privados y que nuestros derechos constitucionales y libertades civiles estén protegidos'.
Como resultado, en Reino Unido acordó retirar su mandato a Apple para que proporcione una 'puerta trasera' que habría permitido el acceso a los datos cifrados protegidos de los ciudadanos estadounidenses y habría vulnerado nuestras libertades civiles'.
Sin embargo, Apple aún no ha recibido ninguna comunicación formal de los gobiernos de Estados Unidos o del Reino Unido sobre el asunto.
Un portavoz del gobierno del Reino Unido declaró a BBC News:
'No hacemos comentarios sobre asuntos operativos, ni confirmamos ni desmentimos la existencia de dichos avisos. Desde hace tiempo mantenemos acuerdos conjuntos de seguridad e inteligencia con Estados Unidos para abordar las amenazas más graves, como el terrorismo y el abuso sexual infantil, incluyendo el papel que desempeña la tecnología de rápida evolución en el fomento de dichas amenazas'.
La disputa se centra en la Ley de Poderes de Investigación (IPA) del Reino Unido, a menudo llamada la 'Carta del Fisgón', que otorga a las autoridades amplios poderes de vigilancia.
El gobierno del Reino Unido había estado intentando obligar a empresas tecnológicas como Apple, Meta y WhatsApp a debilitar el cifrado con fines policiales, una medida que, según advirtieron los críticos, socavaría la privacidad de los usuarios en todo el mundo.
El supuesto retroceso en la política de datos de 'puertas traseras' se considerará una victoria significativa para Apple, que se ha opuesto sistemáticamente a las propuestas del Reino Unido.
La compañía argumentó anteriormente que 'incorporar puertas traseras en productos que debilitan el cifrado para millones de usuarios que cumplen la ley también debilitaría la seguridad de esos mismos usuarios', y añadió que el requisito constituiría 'una amenaza grave y directa para la privacidad y la seguridad de los datos'.
Los defensores de la privacidad también han expresado su alivio.
Jim Killock, director ejecutivo de Open Rights Group, declaró:
'Obligar a las empresas a crear puertas traseras en servicios cifrados nunca iba a ser viable. La marcha atrás del Reino Unido es una buena noticia para la privacidad y la seguridad'.