Le dijo al periódico The Guardian: “Hay momentos en los que me dirijo al equipo en italiano y momentos en los que desahogo mi frustración en inglés. Es una mezcla. Algunos jugadores incluso me piden que hable inglés porque quieren aprenderlo. Tenía el mismo problema en la Roma; intentaba hablar italiano y me decían: ‘No, habla inglés’”.
“El futbol es un lenguaje fácil porque puedes mostrar las cosas con pasión. También tenemos un miembro del cuerpo técnico, Nicola Capellini, que viene del Primavera [equipo juvenil]. Es un exjugador que conoce la filosofía del club y conoce a los jugadores a la perfección. Es el puente entre el inglés y el italiano, alternando entre los dos idiomas para que el mensaje sea claro”, añadió.
El exdefensor del Chelsea y de Inglaterra no tiene ningún deseo de convertir a sus jugadores en réplicas de sí mismo y solo quiere que sean la mejor versión de sí mismos: “Nunca”. No entreno a un lateral izquierdo para que juegue exactamente como yo, porque somos diferentes. Tenemos atributos físicos y mentales distintos. Puedo darles algunas indicaciones, pero no espero que un jugador como Gianluca Frabotta, que es alto y tiene un estilo diferente, haga exactamente lo que yo hacía. Yo era más rápido en los primeros cinco metros”.
“Lo mismo ocurre con los centrocampistas: no los entreno para que sean Steven Gerrard o Frank Lampard. Los entreno para que sean como [Dimitri] Bisoli. Analizo cómo se mueve con sus atributos y cómo puede ser eficiente con su capacidad para abarcar todo el campo. Se trata de adaptar mi estilo a las herramientas que tengo”, finalizó.