El extremo del RB Leipzig comenzó su carrera en la Academia DME, una escuela deportiva privada de élite en Florida, y aunque el director de fútbol, Todd Eason, estaba acostumbrado a ver jóvenes talentosos, quedó impresionado por la forma en que el adolescente jugaba.
Recordó a la revista World Soccer: “Yan llegó a nosotros procedente de uno de nuestros socios en África. Supe enseguida que había algo diferente en él… Podía ver las cosas y sabía lo que se le pedía sin que se lo explicaran”.
Pero al internacional marfileño de 19 años hubo que animarlo a aprovechar las oportunidades de gol.
Todd recordó: “Era un jugador tan dominante, pero siempre buscaba pasarle el balón a nuestro número nueve o a quien fuera; no era nada egoísta. Muchas veces supe que podía hacerlo. Hubo momentos en los que podía dominar un partido y marcar, pero nunca lo hizo”.
“Era un jugador muy generoso. De hecho, intentamos que aprendiera a reconocer cuándo era mejor ser egoísta y cuándo era mejor pasarle el balón. Tenía una gran inteligencia y humildad para el juego”, finalizó.