Declaró a la revista Bunkered: "Te preparas para el aspecto deportivo, pero no para el otro. La atención mediática fue una locura. No me gustaba que me observaran tanto en el campo de prácticas. La gente intentando descifrar lo que hacías... todo era bastante intrusivo. Algunas personas lo sobrellevan mejor que otras".
“En aquel entonces, me gustaba ser yo mismo, hacer lo mío y seguir con lo mío.
No es que me resultara incómodo, pero en ese momento no estaba contento con algunas cosas que hacía y quería intentar cambiarlas”, agregó.
Para aprovechar su éxito, Danny jugó todos los torneos posibles al año siguiente, pero las cosas no salieron como esperaba y cayó fuera del top 400 mundial en dos años: “No salió como yo quería. Jugué aquí y allá, y me dispersé demasiado. Me cansé. Además, mi swing empeoró y me lesioné. Fue una bola de nieve”.