El excentrocampista de 61 años guió al club galés a su primer gran trofeo en su primera temporada al mando, la 2012-13, y aunque admitió que fue "duro" ser despedido en febrero de 2014, no tenía interés en volver unos años después. Al preguntarle sobre su despido, declaró a la revista FourFourTwo: “Fue duro, sobre todo después de la exitosa temporada que habíamos tenido. Al año siguiente, todavía estábamos en la Europa League, a punto de jugar contra el Nápoles en dieciseisavos de final. Y en la liga, la presión sobre los jugadores a veces afectaba a los resultados, pero todavía había muchos equipos en la liga, y de repente me despidieron. Fue doloroso”.
“Unos años después, me llamaron para ver si quería volver, pero no quise. No creo mucho en volver; la gente espera que sea como la primera vez, pero nunca será lo mismo”.
Michael admitió que ganar la Copa de la Liga con el Swansea fue uno de los mayores logros de su carrera.
Explicó: “Fue el primer gran trofeo de su historia, y quién sabe cuándo ganarán otro. Ganamos al Chelsea en semifinales a doble partido y al Liverpool en Anfield. Fue increíble y significó muchísimo para mucha gente. Además, era el entrenador, lo cual implica mucho más trabajo que ser jugador. Hay que tomar muchísimas decisiones diferentes”.