Una encuesta del ICO encontró que el 35 por ciento de los padres cree que su hijo “compartiría información personal a cambio de monedas de juego o recompensas”.
El estudio, realizado a 1,000 padres en el Reino Unido con hijos de entre cuatro y 11 años, reveló que el 22 por ciento de los niños ha compartido datos personales, como información de salud, con herramientas de inteligencia artificial, y el 24 por ciento ha compartido su nombre real y dirección en línea, siendo los niños de ocho y nueve años los más vulnerables.
El organismo regulador ha lanzado una campaña para ayudar a los padres de niños de entre cuatro y 11 años a “iniciar conversaciones simples sobre cómo proteger su información personal en internet”.
La privacidad en línea incluye datos como la edad, el nombre y el lugar de residencia de un menor, pero también información menos evidente como su historial de navegación, compras, fotografías, notas de voz y actividad en redes sociales o videojuegos.
El ICO ha advertido a los padres que deben considerar la privacidad en línea de sus hijos como una habilidad esencial para la vida, “tan natural como enseñar a un niño a cruzar la calle”.
El organismo advierte que incluso un solo clic puede “revelar amistades, intereses, estados de ánimo e incluso patrones de sueño, creando una huella digital que puede durar para siempre o incluso ser explotada por personas con malas intenciones”.
La subcomisionada del ICO, Emily Keaney, señaló que “muchas familias nunca han aprendido cómo hablar con sus hijos sobre la privacidad en línea” y que este tema “requiere un enfoque de toda la sociedad”.
Agregó: “Internet ofrece oportunidades increíbles para los niños, pero cada clic puede dejar un rastro oculto de datos y estas huellas digitales pueden durar para siempre.
“No esperaríamos que nuestros hijos compartan su fecha de cumpleaños o dirección con un desconocido en una tienda, porque les explicamos desde muy pequeños el peligro de los extraños; sin embargo, hoy en día los niños crecen en línea.
“Sabemos que cuando los datos de los niños, como su nombre, intereses e imágenes, no están protegidos, los riesgos potenciales son graves: contacto no deseado con desconocidos, acoso con fines de manipulación y radicalización”.