El golfista estadounidense se alzó con la victoria en el torneo de 2018 y admitió que aprovechaba cualquier oportunidad para ponerse la prestigiosa prenda, incluso para hacer recados.
Le dijo a la revista Bunkered: “Siempre que podía usarla, la usaba, especialmente en casa. Es una de esas cosas que, no solo es muy especial para mí y mi familia, sino también para que otras personas puedan experimentarla y ver la Chaqueta Verde. O sea, ni siquiera me di cuenta de que la llevaba puesta cuando fui a Chick-fil-A”.
“Cuando recogí a los niños, me dijeron: ‘Papá, ¿podemos pedir nuggets de pollo y papas fritas?’. Y yo les dije: ‘Claro que sí’. Pasé por el autoservicio y el chico me dijo: ‘¡Chaqueta verde!’. Lo miré y pensé: ‘¡Uy!’. Ni siquiera me había dado cuenta de que la llevaba puesta. Son momentos como esos. Solo la tienes durante un año. Fue genial llevarla por la ciudad y presumir de ella”, explicó.
Patrick admitió que era agradable tener un recordatorio de su logro, porque el juego suele ser difícil: “Creo que la llevé a todos los eventos en los que participé ese año, y es uno de esos recordatorios de lo que has hecho, de lo que has logrado”.
“Porque, seamos honestos, para ganar un torneo importante, da igual cuál sea y cuándo, la cantidad de adversidades que enfrentas durante toda la semana es enorme: siempre hay muchos obstáculos, ya sean malos golpes, mala suerte, que tu cuerpo no se sienta bien aquí o allá. Siempre surgen problemas, pero el que gana no solo es capaz de manejarlos, sino que también sabe aprovechar la buena suerte o los golpes de calidad”, concluyó.