El golfista británico de 68 años tuvo la oportunidad de ver de cerca al entonces prometedor deportista en el Masters de 1997, y aunque Tiger se alzó con la victoria en el torneo, Nick no quedó demasiado impresionado cuando jugaron juntos en la primera ronda. Recordó para la revista Today’s Golfer: “Fui testigo de cerca de una gran transición en el golf cuando jugué con Tiger en la primera ronda de Augusta en 1997. La ‘Tigermanía’ estaba empezando y yo estaba tan interesado como cualquiera en verlo jugar”.
“Ambos terminamos con 40 golpes —cuatro sobre par— y recuerdo pensar: ‘¿A qué viene tanto revuelo? ¡Está jugando tan mal como yo!’”, indicó.
Sin embargo, Tiger no tardó en darle la vuelta a su juego y Nick quedó asombrado por su destreza: “Luego volvió con 30 golpes, y a partir de entonces no lo volvimos a ver. Tiger era similar a Jack Niklaus en el sentido de que podía hacer que las cosas sucedieran. Si un golpe tenía que ser un poco mejor, él podía hacerlo, en el momento justo. Tenía esa increíble fuerza de golpeo para golpear la bola con más precisión y efecto”.
“Es el mejor jugador en situaciones de putt decisivo a menos de 3 metros que jamás hayamos visto, y su capacidad para recuperarse de los golpes durante años fue asombrosa”, concluyó.