El golfista de 40 años, que lleva tres años sobrio tras luchar contra la adicción a las drogas y el alcohol, consiguió su primera victoria profesional en 16 años el mes pasado en el LIV Golf Adelaide, y fue muy importante para él compartir su triunfo con su esposa Emily y su pequeña hija Bella.
Le dijo a la revista Golf Monthly: «Poder compartirlo con Bella, aunque no lo entienda ahora mismo, y que ella pueda correr por el green y ver que su padre no es un perdedor, fue uno de los momentos mÔs especiales de mi vida.
Antes de que ella llegara a este mundo, no sentĆa que mi vida tuviera ningĆŗn propósito.
Puedes tener mucho dinero y Ć©xito, pero aun asĆ sentirte solo y como si el mundo estuviera en tu contraĀ». āEso estĆ” en tu mente, porque mucha gente me apoyaba⦠Pero solo quiero que Bella sepa que, por muy malo que sea tu dĆa, si sigues luchando, nunca pierdes. OjalĆ” lo recuerde para siempreā.
Anthony espera ser un buen ejemplo para otros sobre cómo cambiar sus vidas: āPara quienes escuchen [mi historia], quiero ser un buen ejemplo. DirĆa que no era la mejor persona, ni la mejor pareja, ni el mejor hijo cuando era joven. Pero hoy soy una persona completamente diferente. Con Dios, mi familia y mi sobriedad como pilares fundamentales de mi vida, puedo llegar tan lejos como quieraā.