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Los robots del futuro tendrán sus propios músculos

La Universidad de Harvard y el no menos prestigioso MIT de Cambridge (Massachussets) no han dudado en unir fuerzas para llevar el sector de la robótica a un nivel superior y mucho más sofisticado, concretamente a uno que hará que los autómatas del futuro no difieran en exceso de los que aterraban a la población en la saga 'Terminator'.

Esta afirmación, algo exagerada quizás, se desprende del éxito que han cosechado ambas universidades con su último proyecto conjunto, que consiste nada menos que en proporcionar a aquellos robots construidos con materiales flexibles o frágiles de una musculatura artificial que, al igual que la de los humanos, les permita desempeñar tareas cada vez más exigentes en el plano físico.

Es tal el cambio experimentado por aquellos aparatos a los que se ha añadido esta capa superficial de tejido, para lo cual los ingenieros han seguido patrones similares al que define la relación entre los sistemas óseo y muscular, que incluso los responsables del experimento se han permitido salirse por un momento del tono formal y riguroso que emplean en sus informes para presumir de los supuestos "superpoderes" con los que cuentan desde ahora las máquinas de su experimento.

"Nos ha sorprendido gratamente comprobar los niveles de fuerza y resistencia que exhiben estos músculos artificiales. Esperábamos que pudieran aportar mayores capacidades a los robots que hemos utilizado para probarlos, pero jamás imaginamos un cambio tan drástico en su potencial. Es como si les hubiéramos dado superpoderes", ha explicado la directora del proyecto, la doctora Daniela Rus.

Pero al margen del poderío físico que despliegan estos robots desde que recibieran unos músculos dignos del mismísimo Arnold Schwarzenegger, otro de los grandes hitos de la investigación reside en el grado de flexibilidad y agilidad del que hacen gala estos tejidos, que se adaptan a la perfección incluso a aquellos 'esqueletos' de metal capaces de plegarse varias veces hasta reducir notablemente su tamaño.

"Uno de los aspectos clave de estos músculos es que han sido programados, individualmente, para que sus movimientos recreen a la perfección aquellos que realizan los esqueletos. No se requiere ningún tipo de mecanismo de control adicional para operarlo, basta con el que va ligado al robot en cuestión", ha asegurado por su parte la doctora Shuguang Li, otra de las responsables del proyecto.

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